¿La fuerza de la Tribu existe o debe existir en la cultura organizativa?
Es difícil que, en una empresa, un equipo encuentre por si sola las respuestas o la fuerza para ver las soluciones que necesita.
Quizás algunos, de forma autónoma, pueden tener energías y coraje suficientes para auto-motivarse, pero dentro de los grupos o micro-grupos que inevitablemente existen en cualquier sistema de relaciones, esto es muy poco probable.
En una época donde la desorientación anda des-personalizando todo lo que toca, donde la vivencia general y compartida es de perdida de valores e identidad, es básico trabajar las palancas motivacionales para empezar la fase de recuperación y re-establecer la calma. Y en este caso esta labor debe llevarse acabo de forma grupal.
¡Hay que ayudar la tribu!
Es importante sentirse parte de una tribu, pero no es lo mismo verse como miembros de una multitud…
En cuanto a identidad social, Henri Tajfel y John Turner sostienen que “a menudo las personas adquieren gran consciencia de si mismas mediante la adscripción a grupos específicos, y que tienden a relacionarse con grupos que fomentarán su autoestima“.
Ser miembro de un grupo no es lo mismo que pertenecer a una tribu.
La tribu permite que las personas sean más ellas mismas y que dispongan de mayor conciencia de su identidad personal.
Por otra parte, es fácil perder la propia identidad cuando, por lo contrario, nos sentimos parte de una multitud.
El pensamiento grupal puede reducir el grupo en todo. Dentro de la cultura en general, grupos sociales diferentes forman subculturas distintas.
Para algunos grupos el código es único y perteneciente al grupo mismo. Lo que no se reconoce dentro de este código, se invalida. El peligro del pensamiento grupal es que entorpece el juicio individual.
El grupo piensa al unísono y actúa en masa.
“Una sola hormiga puede fastidiar un picnic”.
Lo que quiero decir, hablando en términos más técnicos, es que este efecto grupal puede generar cierta toxicidad.
Hay que considerar que nos agrupamos con la misma finalidad esencial y fundamental. Y los solidarios que llegamos a ser en este contexto.
Pero, lo malo, porque si que lo hay, es que se patrocina la uniformidad y esto causa que pensamientos y comportamientos se aplanen.
Todas las culturas promueven un comportamiento contagioso. Las culturas en las que nos empapamos desde que nacimos, no solo afectan a nuestros valores y marcan nuestras creencias, sino que también moldean nuestro cuerpo y puede que incluso reestructuren nuestra mente[1].
La multitud aplasta, la tribu identifica
Entre sentirnos aplastado dentro de una multitud y sentirnos identificados como parte de una tribu, la visión cambia y ¡bastante! Y con ella los comportamientos y la sinergia.
Las energías creativas y la necesidad de funcionar como un sistema, teniendo que mantener ritmo y coordinación entre todos, lleva a establecer un compromiso por la excelencia que, de otra forma, seria inalcanzable.
Los grandes equipos creativos son heterogéneos, dinámicos, creados gracias a la presencia de personas con capacidades diferentes, pero complementarias entre si.
Equipos creativos
Es cierto también que diferentes formas de pensamiento pueden ser un obstáculo para la creatividad.
Pero, ¡allí está el quid de la cuestión!
Los equipos creativos tienen capacidad de superarlo. Son capaces de desafiarse entre si como iguales y tomarse las criticas de una forma sana, solventando las debilidades.
La cultura de empresa deberá ser dinámica.
El alma de la organización deberá estar abierta a nuevas oportunidades para generar el cambio interno y externo.
Un horizonte demasiado ajustado o bien una actitud que se queda agarrada a un modelo tradicional que no esta al paso con un entorno cambiante, pocas posibilidades ofrecerá para que una situación que no funciona sea transformada en algo beneficioso.
Hay que nutrir la tribu con motivación y proporcionarle las gafas de la visión creativa.
No sabremos lo que podemos llegar a ser hasta que no sepamos lo que somos capaces de hacer [2].
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[1] Robinson K. ‘Out of Our Minds: Learning to be Creative’ - Marzo, 2011 [2] Blanchard K., Robinson J., Robinson D. ‘Zap the gaps’ - Octubre 2003
Imágenes: Pixabay.com
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© Autor: Vittoria Veri Doldo ~ Health Coach