La dislexia se diagnosticar como un problema grave del aprendizaje, cuando, en realidad, consiste en cómo el cerebro de la persona disléxica procesa la información escrita, sin que exista un déficit intelectual o sensorial. Esto implica que la persona disléxica tenga dificultades a la hora de reconocer palabras en un texto con precisión, decodificar letras y mantener una lectura fluida.
Afortunadamente, hoy en día muchos especialistas coinciden en que la dislexia no es una falta de inteligencia ni incapacidad intelectual.
La dislexia implica que la persona aprende de una forma distinta a como lo hace la mayoría. Y esto no debe traducirse en prejuicio ni en una etiqueta. Las personas disléxicas no son incapaces, inferiores ni trastornadas. La dislexia no es una enfermedad, solo marca una forma diferente de aprender.
De hecho, muchas personas con dislexia desarrollan estrategias cognitivas distintas que pueden favorecer la creatividad, el pensamiento visual o la resolución de problemas.
Aunque en el ámbito médico se clasifica como una dificultad específica del aprendizaje relacionada con la lectura, como dicho afecta principalmente a la manera en que el cerebro procesa la información.
En este artículo analizaremos qué es realmente la dislexia, cómo puede manifestarse y qué enfoques educativos y corporales pueden ayudar a mejorar la integración cerebral y el aprendizaje.
Tabla de contenidos
- Qué es la dislexia realmente
- Dislexia y funcionamiento cerebral
- Bloqueos psico-físico-emocionales que pueden influir en la dislexia
- Factores que pueden influir en las dificultades de aprendizaje
- Técnicas y ejercicios que pueden ayudar a mejorar la integración cerebral
- Hábitos simples que pueden mejorar la conexión cerebral y el aprendizaje
- Estrés y rasgos de dislexia en adultos
- La dislexia no define tu inteligencia
- Resumen y preguntas frecuentes
Qué es la dislexia realmente
La dislexia se manifiesta principalmente a la hora de reconocer palabras con precisión, decodificar letras y leer de forma fluida.
A diferencia de lo que muchas personas creen, no está relacionada con una inteligencia carente o con discapacidad intelectual ni mucho menos con una falta de esfuerzo o interés de la persona.
Las personas con dislexia pueden tener un desarrollo cognitivo completamente normal, aunque el proceso de aprendizaje de la lectoescritura se produzca de manera diferente.
Es por esto que es fundamental que se hable de una diferencia en la forma de procesar la información, y no de una enfermedad.
Calificar la dislexia como un problema grave de aprendizaje tampoco lo considero correcto, porque significa dar a la persona un diagnostico definitivo y nefasto que nada aporta a sus necesidades de aprendizaje y de comprensión.
Dislexia y funcionamiento cerebral
Para leer y escribir correctamente es necesario que ambos hemisferios cerebrales trabajen de forma coordinada.
Cuando esta integración no se produce con fluidez, pueden aparecer dificultades como:
Problemas para reconocer palabras rápidamente.
Confusión de letras o números.
Lentitud en la lectura.
Dificultad para escribir o para comprender textos.
En términos simples, el hemisferio izquierdo es el encargado de procesar el lenguaje, la secuencia y la lógica; mientras el hemisferio derecho procesa imágenes, patrones y percepción global. Si ambos no se sincronizan bien, el cerebro puede tener dificultades para integrar los símbolos escritos con su significado.
Un ejemplo es que el hemisferio izquierdo procesa el número 3 como una secuencia lógica y el hemisferio derecho lo interpreta como una imagen (tres objetos).
Por lo tanto, cuando la comunicación entre ambos no es fluida, procesos como leer, escribir o realizar cálculos pueden volverse más complejos.
Bloqueos psico-físico-emocionales que pueden influir en la dislexia
Si interpretamos la dislexia desde otra perspectiva que mira a las causas internas subyacentes y ligadas a bloqueos más profundos a nivel emocional, mental y, consecuentemente, físico, podemos clasificar el origen de la dislexia desde otra perspectiva, muy interesantes.
Lo vemos en detalle.
Bloqueo físico
La dislexia se manifiesta principalmente en la lectura y la escritura. Las personas que la presentan pueden tener dificultades para organizar el espacio en la página, reconocer palabras rápidamente, mantener una lectura fluida o evitar errores persistentes al leer.
En todo caso, es importante no confundir esta condición con problemas temporales de aprendizaje derivados del estrés o de situaciones emocionales puntuales.
Bloqueo emocional
En algunos casos, los niños con dificultades de aprendizaje experimentan una gran presión académica o expectativas excesivas.
Esto puede generar inseguridad, frustración, miedo a equivocarse, pérdida de confianza.
Desde esta perspectiva, el estrés emocional puede interferir en la coordinación entre ambos hemisferios cerebrales, dificultando procesos cognitivos complejos.
Bloqueo mental
Diversos enfoques educativos señalan que reeducar el sistema nervioso y mejorar la coordinación cerebral puede ayudar a optimizar el aprendizaje.
Por ello, algunos especialistas recomiendan ejercicios destinados a mejorar la lateralidad, estimular la coordinación corporal, favorecer la integración entre hemisferios cerebrales.
Factores que pueden influir en las dificultades de aprendizaje
Las causas exactas de la dislexia no se conocen completamente, aunque la investigación apunta a factores neurobiológicos relacionados con el procesamiento del lenguaje.
Sin embargo, distintos enfoques educativos y terapéuticos también consideran que pueden influir otros elementos como:
dificultades en la coordinación motora,
problemas de integración visual o auditiva,
estrés emocional prolongado,
hábitos poco saludables durante el desarrollo infantil,
exposición excesiva a estímulos electrónicos o excitantes,
Cada caso es diferente y debe analizarse de forma individual.
Técnicas y ejercicios que pueden ayudar a mejorar la integración cerebral
Existen diversos métodos utilizados en el ámbito educativo y terapéutico que buscan estimular la coordinación entre cerebro y cuerpo. Algunos de ellos, muy efectivos, se aplican a través de la kinesiología aplicada y la kinesiología educativa
Ambas trabajan sobre la idea de que el cuerpo y el sistema nervioso pueden reeducarse mediante movimientos específicos.
Ejercicios de coordinación visual y corporal realizados con frecuencia pueden mejorar la respuesta del sistema nervioso ante situaciones de estrés o aprendizaje, aunque su eficacia puede variar según cada persona.
Vamos a analizar los más importantes y efectivos a continuación.
1. Marcha cruzada
La marcha cruzada consiste en realizar movimientos alternos entre brazos y piernas opuestas.
Este ejercicio ayuda a:
- estimular ambos hemisferios cerebrales,
- mejorar la coordinación motora,
- favorecer la concentración,
- facilitar los procesos de aprendizaje.
2. Ejercicios PACE (Preparación para el aprendizaje)
El protocolo PACE es uno de los ejercicios iniciales en kinesiología educativa. Su objetivo es preparar al cerebro y al sistema nervioso para aprender en condiciones óptimas.
El método incluye cuatro pasos básicos:
hidratación,
movimientos cruzados,
activación de puntos energéticos,
ejercicios de centrado y respiración.
Estos ejercicios ayudan a mejorar: concentración, coordinación, comprensión lectora y memoria.
Los programas de Brain Gym utilizan este protocolo antes de actividades de lectura o estudio para facilitar el aprendizaje.
3. El ocho perezoso o “Lazy Eight”
El ejercicio del ocho perezoso consiste en dibujar en el aire o sobre papel el símbolo del infinito (∞) siguiendo un movimiento continuo.
Este ejercicio se utiliza para:
estimular la coordinación ojo-mano
mejorar la percepción visual
integrar ambos hemisferios cerebrales
favorecer la lectura fluida
En kinesiología educativa se considera especialmente útil cuando existen dificultades visuales relacionadas con la lectura, como ocurre en casos de dislexia.
4. Activación de los “botones del cerebro”
Los botones del cerebro son puntos situados cerca de la clavícula que se estimulan suavemente con los dedos mientras la otra mano se coloca sobre el ombligo.
Este ejercicio se utiliza para:
aumentar el flujo sanguíneo hacia el cerebro
mejorar la atención
facilitar la coordinación entre visión y movimiento
En el ámbito educativo se emplea antes de tareas que requieren concentración, como la lectura o el estudio.
5. El Gancho de Cook o postura de integración
El gancho de Cook es un ejercicio de integración neurológica utilizado en kinesiología y en programas de regulación emocional.
Su objetivo es favorecer el equilibrio entre el sistema nervioso y reducir el estrés, lo que puede mejorar la capacidad de aprendizaje.
En el post ‘Gancho de Cook para desestresarte te hablé de ello detenidamente y, si quieres profundizar y practicarlo, ya que sirve para mejorar muchas otras cosas, no directamente relacionadas con el dislexia. Te invito, pues, a leerlo.
6. El bostezo energético
Este ejercicio consiste en masajear suavemente los músculos de la mandíbula mientras se realiza un bostezo.
Su finalidad es:
relajar la musculatura facial,
mejorar la audición y la atención,
facilitar la comprensión verbal.
En algunos programas de kinesiología educativa se utiliza para mejorar la memoria auditiva, que es importante para el aprendizaje de la lectura y el lenguaje.
7. Activación de la lateralidad
La lateralidad (dominancia de un lado del cuerpo) es un elemento fundamental en el desarrollo neurológico.
En kinesiología educativa se utilizan ejercicios de coordinación ojo-mano, movimientos cruzados y seguimiento visual para ayudar a integrar las funciones del hemisferio derecho e izquierdo, lo que favorece procesos complejos como la lectura y la escritura.
Hábitos simples que pueden mejorar la conexión cerebral y el aprendizaje
Aunque no lo creas, la risa, la alimentación y las actividades creativas pueden influir positivamente en el funcionamiento del cerebro y en el aprendizaje.
El humor y la risa ayudan a aumentar las endorfinas, reducir el estrés y favorecer el equilibrio emocional, produciendo incluso efectos similares a una breve sesión de relajación.
Por otro lado, una nutrición adecuada —con buena hidratación, menor consumo de azúcares y nutrientes esenciales como vitamina B12 y ácidos grasos— contribuye al correcto funcionamiento neuronal.
Asimismo, actividades creativas como escuchar música (especialmente barroca), pintar, bailar, observar la naturaleza o leer poesía pueden estimular ambos hemisferios cerebrales y favorecer la sincronización entre pensamiento lógico y creatividad.
Todo suma y todo aplica ¡hasta si no tienes dislexia!
Estrés y rasgos de dislexia en adultos
Aunque se suele hablar de dislexia en la infancia, muchas personas adultas experimentan situaciones similares cuando están bajo altos niveles de estrés o sobrecarga mental.
En esos momentos pueden aparecer síntomas como dificultad para concentrarse, quedarse “en blanco”, cometer errores al hablar o escribir, tener dificultad para organizar ideas.
Esto muestra cómo el estrés puede interferir en la capacidad del cerebro para procesar información, incluso en personas sin diagnóstico de dislexia.
La dislexia no define tu inteligencia
La dislexia no define la inteligencia ni el potencial de una persona. Se trata de una manera diferente de procesar la información escrita, que puede requerir métodos de aprendizaje distintos.
Cuando se comprende esta diferencia y se aplican estrategias adecuadas —educativas, emocionales y corporales— muchas personas con dislexia desarrollan habilidades extraordinarias, creatividad, pensamiento visual y una poderosa capacidad en cuanto a resolución de problemas.
La dislexia, como muchos otros ‘trastornos’ que la medicina y la psicología quiere y necesita calificar como tales, debe entenderse como una forma distinta de aprender y relacionarse con el conocimiento.
~
Si te ha gustado este artículo, quizás te interese leer también:
El cuerpo es un archivo: aprende a leer sus memorias para sanarte
El secreto de Leo Messi: dieta ecológica, kinesiología y terapia emocional
~
Autora: Vittoria Verì Doldo ~ Terapeuta y Coach de Salud
~
Resumen y preguntas frecuentes
La dislexia es una forma diferente en la que el cerebro procesa la información escrita. Puede provocar dificultades para reconocer palabras, decodificar letras y leer con fluidez, aunque no está relacionada con la inteligencia.
No. Aunque se clasifica como una dificultad específica del aprendizaje, no es una enfermedad ni una incapacidad. Simplemente indica una manera distinta de aprender y procesar la lectura.
No. Las personas con dislexia pueden tener una inteligencia completamente normal. Muchas desarrollan habilidades destacadas como creatividad, pensamiento visual o gran capacidad para resolver problemas.
Las causas exactas no se conocen del todo. Se relaciona principalmente con diferencias en cómo el cerebro procesa el lenguaje y coordina la información entre los hemisferios cerebrales.
Sí. Con métodos educativos adecuados y ejercicios que estimulan la coordinación cerebral, muchas personas pueden mejorar su lectura, concentración y aprendizaje.
Sí. El estrés puede dificultar la concentración, la memoria y la organización del pensamiento, generando problemas temporales similares a los que aparecen en la dislexia.
Hábitos como una buena hidratación, una alimentación equilibrada, reducir el exceso de azúcar, practicar actividades creativas y mantener un buen estado emocional pueden favorecer el aprendizaje y ayudar en casos de dislexia.




