Blas de Otero (Bilbao, 1916 – Madrid, 1979) Poeta español.
Blas de Otero nació el 15 de marzo de 1916 en Bilbao. A los 7 años empezó a estudiar en el colegio de Juana Whitney; sucesivamente continuó sus estudios en un colegio jesuita. Blas de pequeño era un niño alegre, amaba su familia y el entorno en donde vivían.
Diferentemente era su vida en el colegio donde padecía las reglas y las restricciones jesuitas y se sentía reprimido. Este sentimiento de alguna forma marcó su idea de la religión que además se ve reflejada en sus obras.
Cuando la familia quedó en ruina, se mudó a Madrid y fue donde Blas empezó a conocerse de verdad y a descubrir su naturalidad y sus ganas de expresarse a través de la escritura.
Pero, al poco tiempo el drama afectaría a toda la familia y cambiaría completamente la personalidad de Blas.
Un dura perdida y una economía precaria
A sus 13 años tuvo que vivir la perdida de su hermano mayor y, tan solo 3 años después perdió a su padre también. La situación económica de la familia siguió empeorando a partir de entonces, y la familia tuvo que volver a Bilbao, mientras Blas había empezado su carrera en Derecho.
Su poesía constituye una de las piezas más importantes de la lírica y literatura de la posguerra; la angustia personal, los horrores de la guerra, su enfrentamiento constante al franquismo, las inquietudes religiosas, la mezcla del léxico coloquial y de culto marcan sus escritos y les proporcionan un efecto aún más vibrante y vivo. Fue a partir del 1955 cuando en su obra < Pido la Paz y la Palabra > se produjo un cambio en Blas y en su forma de ver, vivir y sentir la vida, cuando su propósito fue “demostrar hermandad con la tragedia viva”, lo que consiguió a través de un credo poético combativo y comprometido.
Comparto un poema maravilloso que habla por si solo de quien verdaderamente era Blas Otero
“Aire libre” – Blas de Otero (1976)
Si algo me gusta es vivir.
Ver mi cuerpo en la calle,
hablar contigo como un camarada,
mirar escaparates
y, sobre todo, sonreír de lejos
a los árboles.
También me gustan los camiones grises
y muchísimo más los elefantes.
Besar tus pechos,
echarme en tu regazo y despeinarte,
tragar agua de mar como cerveza,
amarga, espumeante.
Todo lo que sea salir
de casa, estornudar de tarde en tarde,
escupir contra el cielo de los tundras
y las medallas de los similares.
Salir
de esta espaciosa y triste cárcel,
aligerar los ríos y los soles.
Salir, salir al aire libre, al aire.
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Imagen destacada: “Blas de Otero Muñoz”, retrato al carbón de Ciriaco Párraga Macorra (1962)
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Buena reseña, gracias!!.
Gracias a ti Marc por dedicar tiempo a leerlo :-)!! Un abrazo