Hoy te cuento 10 motivos por los que no deberías beber café.
El café me encanta, pero dejé de tomarlo hace unos años y mi salud, sobre todo a nivel de estomago e intestino ha mejorado. Me costó mucho dejarlo y recuerdo que durante los primeros dos meses tuve efectos secundarios (una especia de síndrome de abstinencia) que dejaron bastante K.O.!!! Y al final me día cuenta que de sus efectos ‘adictivos’, pese a que yo tomara un par de cafés al día de media…
Aunque es una bebida popular, existen motivos relacionados con la digestión, el sistema nervioso y la salud general que llevan a cuestionar su consumo diario. Cada vez más personas buscan información sobre por qué dejar el café, sus efectos negativos y alternativas saludables al café.
Vamos a ver un poco más en detalle estos 10 motivos que te comentaba al principio.
Tabla de contenidos
La Medicina Tradicional China y el café
Para la Medicina Tradicional China, el café es un alimento de naturaleza tibia, estimulante, amargo y con efecto secante en nuestro estomago, diurético y con efecto purgativo.
Es frecuente su consumo como ayuda para ir al baño o bien como estimulante de la digestión.
Sin embargo, aunque produzca estos efectos que pueden resultar beneficiosos, hay otras consecuencias que son perjudiciales para la salud.
El Dr Pérez Calvo explica que el café quita la energía al cuerpo para llenar la cabeza con ella. De esta manera, provoca que el cerebro se active con rapidez.
Pero, en realidad, cada vez que se toma café, se consuma parte de nuestra esencia o energía vital, con lo que se genera un envejecimiento prematuro. Este envejecimiento prematuro puede considerarse similar al que provoca el consumo de drogas.
Herbicidas y pesticidas
Por otra parte, la elaboración del café no es exenta del uso de herbicidas y pesticidas.
Y en el caso del café descafeinado, se utilizan además disolventes derivados del petróleo y otros productos químicos. Y si esto no fuera suficiente, los aceites que contiene se vuelven rancios rápidamente cuando se muele.
Por estos motivos, si no podemos evitar tomar café, éste deberá ser orgánico. Aunque, tampoco así deja de resultar perjudicial para la salud.
Es frecuente decir que si se toman uno o dos cafés al día, no hay perjuicio para la salud, pero esto no es cierto.
El café sube el colesterol y aumenta el riesgo de sufrir cáncer de páncreas, infarto de miocardio, cáncer de mama o vejiga en el caso de mujeres cuya alimentación sea rica en grasas y carnes. Si se toma durante el embarazo, aumenta el riesgo de aborto y las posibilidades de que el bebé nazca con defectos congénitos. Además, el ácido del café afecta la vellosidad del intestino, dificultando así la absorción de calcio y otros minerales.
¿Cuáles son los sustitutos saludables del café?
Si queremos depurar o ‘reparar’ nuestro intestino del uso del café, podemos tomar té de ortiga (2 tazas diarias durante 6 semanas), suele dar resultados excelentes.
Y si, por otra parte, se quiere dejar de tomar café, es aconsejable no hacerlo de golpe porque esto podría provocar dolores de cabeza o estreñimiento.
Es posible sustituirlo con el té – y poco a poco elegir té siempre más suaves – o con el café de cereales que quita el cansancio pero sin exaltar el sistema nervioso simpático ni provocar desgastes energéticos sobre todo en el riñón, en el corazón y en la sangre.
Hay distintos tipos y normalmente se compone de cebada, malta y centeno tostados y molidos, junto a la raíz también tostada de la achicoria, que le confiere el sabor amargo parecido al del café, el que se mezcla con la dulzura de los cereales.
Los cereales utilizados, igualmente pueden ser integrales como el trigo y el arroz, tostados y molidos, y las raíces pueden variar entre zanahoria, de loto, la bardana, el diente de león y el dendelio (planta de la familia del jengibre).
Otro ingrediente secreto que suelen incorporar buscando imitar las propiedades olfativas y gustativas del café tradicional, son los higos secos[1].
Esta última opción es la que elegí, junto con la achicoria tostadas y otros cereales y me sienta muy bien. El sabor es parecido y satisfactorio.
Siendo sincera, no te escondo que cuando huelo la aroma del café recién hecho, sigo deseando tomarlo. De vez en cuando tomo algún descafeinado, pero, la verdad, me acaba enganchando otra vez a parte de que no me sienta bien tampoco…
Al dejar el café, podemos experimentar otros efectos temporales como un poco de estreñimiento.
Si al dejar el café sufrimos de estreñimiento, podemos recurrir a algún laxante natural como puede ser el kiwi o bien las semillas de lino (molidas o en harina, consumidos en infusión, en la leche vegetal o en el yogur, por ej.).
Céntrate en tu salud
En resumen, te diría que dejar el café puede mejorar la salud digestiva, reducir la sobreestimulación del sistema nervioso y favorecer un equilibrio energético más natural. Aunque su consumo moderado no acaba siendo tan dañino, es aconsejable reducir lo más posible o eliminar el café para mejorar nuestro bienestar a largo plazo.
Existen alternativas naturales como infusiones o café de cereales que pueden sustituirlo sin efectos adversos. ¿No cuesta nada probarlas!
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Imágenes: Pixabay.com
Fuente: "Nutrición Energética y Salud, Dr. Jorge Pérez Calvo Soler (S.A.U. Bcn, 2003)
[1] Amantesdelcafe.org
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Vittoria Veri Doldo ~ Terapeuta y Coach de Salud
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Resumen y preguntas frecuentes
Depende de la persona, pero el consumo diario puede afectar al sistema digestivo, nervioso y hormonal, especialmente en personas sensibles o con problemas intestinales.
El café puede irritar la mucosa intestinal, dificultar la absorción de nutrientes y contribuir a problemas como acidez, inflamación o intestino sensible.
No necesariamente. El café descafeinado puede contener disolventes químicos y seguir teniendo compuestos irritantes para el organismo.
Algunas opciones recomendadas son el té de ortiga, infusiones suaves o el café de cereales (cebada, achicoria, centeno), que aportan energía sin estimular en exceso.
Puede provocar síntomas como dolor de cabeza o estreñimiento. Lo ideal es reducir el consumo progresivamente para evitar efectos secundarios.

